jueves, 25 de diciembre de 2014

SI DICEN DORMIDO, YO DIGO SOÑANDO

           Felices fiestas, en especial a mis brujis que a pesar de la distancia y el tiempo siempre las llevo conmigo. Ya se que he tardado pero así es la vida. A veces ella es la que elige por ti. Estoy escuchando Pájaros de Fuego de Manolo Gracía y como me pega ahorita mismo.
           Cada vez que tardo tanto tiempo en venir por aquí, tengo que mirar hacia atrás y leer los anteriores post. Cuando no puedo entrar, muchas veces mientras hago otras cosas, voy tejiendo en mi mente cosas que quiero escribir y luego con el tiempo, ya no se si lo he hecho o no. 
            Desde marzo, cuando cumplí los 55, mi atolondrada parte optimista quería escribir algo sobre ese numero. Se me antojó que era un numero especial, tal vez mágico y que me traería cosas buenas. El año ha ido caminando y ya casi está a punto de terminar y no me quejo. Creo que he avanzado y aunque torpona y trastabillando, voy pa´lante. 
             Recuerdo cuando volví al origen. Un lugar lleno de más malos recuerdos que buenos. Me pasee con la libertad de no ser reconocida por los vecinos de mi infancia. Fue entonces cuando decidí explorar y explotar mi lado infantil. Empecé por los colores, esos de los lapices Alpinos. Como me molestaba que aquellas cajitas que casi cada mes me regalaba mi tía, solo tuviesen seis. Nunca me parecían suficientes para colorear todo lo que me pasaba por la imaginación. Solo tenia mi mente como sitio de recreo, así que mi mundo imaginario era enorme y precioso, colorido y lleno de todas las músicas que podía atrapar en la radio. En el sitio de  mi recreo todo era posible y yo la  heroína sobre mi alfombra voladora. 
              Quise usar los colores infantiles pero no me salían. Sin darme cuenta siempre ganaba mi lado adulto. Me mude a aquel rinconcito junto al mar turquesa y agarrándome a eso, pinté de turquesa mi espacio y un poco de rosa chicle y una pared de un tenue malva. Todo era cálido y relájante y saqué las fotos y la encontré, encontré a mi niña. Era la niña de siete años que se dejaba fotografiar en el estudio vestida de comunión. Su madre le gritaba, "sonríe niña", y el fotógrafo, "señora deje a la niña que sea natural". La niña apenas pudo esbozar una sonrisa y yo mirándola me preguntaba como puede ser natural una niña sin sonrisa y ¿que hago ahora con una niña que no sonríe?.
               Se me desbarataron los planes y no sabia por donde seguir. Yo estaba buscando la inconsciencia infantil, un no esperar el futuro de los adultos, sino vivir y disfrutar del presente, del momento sin complicaciones. Ahora tenia muchos lapices de colores y además había aprendido a crear colores nuevos pero no sabía como lidiar con la niña sin sonrisa. ¿Lo poco que sonreía mi adulta se debía a la niña que fuí?, ¿si la rescato se comerá las pocas sonrisas de que dispongo?. De pequeños decíamos, "el que pestañea pierde", así que tal vez deba quedarme quieta. 
                Y así me quedé, y el sitio de mi recreo se volvió blanco y negro y mucho gris. Y empecé a preguntarme cosas grises. ¿ Si me muero mi perro tendrá que alimentarse de mi?, ¿cuanto tardaran los vecinos en darse cuenta?, ¿me pillará la muerte con el moño de quecalo´?, ¿tendria puesta la ropa interior de diario o la de salir?, jajaja. Reconocerán que esta es la mas graciosa. Es que soy de esa generación y de esa clase social, jajaja, en la que se nos enseñaban a la niñas a tener una ropita para las salidas de fiesta y otra para todos los días. Generalmente, era la de "salir" que se iba quedando mas viejita. Es lo que tiene la probreza que se aprovecha todo. 
                 Lo cierto es que el perro, ya viejecito y mas canoso que yo, se enfermo de verdad y fue el primero en irse. Fue cuando dije me muevo y vaya si me moví. No voy a contar ahora todos los tumbos que he dado este año buscando un nido acogedor. Me canso solo de pensarlo. Eso si, lo primero que hice fue comprarme ropa interior nueva aunque sea para diario, jajaja. Apenas hace dos meses que encontré el que creo que sera mi lugar por mucho tiempo. No se si podre conseguir Internet, no se cuando podre volver a escribir por aquí y tampoco deseo vivir haciendome preguntas dificiles de contestar como porque los del hotmail no me dejan abrir mi correo, jajaj. 

                 Ahora estoy en un lugar muy lejano y aunque no las lea, las sigo pensando y añorando y de vez en cuando rememoro las viejas sonrisas juntas y las convierto en sonrisas nuevas. Un besote y un abrazo muy fuerte para cada una y mis mejores deseos para el nuevo año. Les invito a escuchar Esta canción de Manolo Gracia con Macaco (Sorry, que no se ponerla desde donde estoy) así que les escribo unos versos.



                      Si dicen perdido
                      yo digo buscando,
                      
                      si dicen caído
                      yo digo me levanto

                      y si dicen dormido
                      yo digo soñando.